Participación, interacción e identidad en la actividad pedagógica

En”Networked eLearning and Collaborative Knowledge Building: Design and Facilitation“,  Sorensen retoma el análisis de las comunidades de práctica en línea de Wenger para destacar conceptos hoy en día cruciales para el diseño y desarrollo pedagógico en entornos virtuales. Al repecto, la autora apunta la motivación y el compromiso como elementos esenciales para mantener una presencia en línea, así como necesarios para la colaboración y/o negociación de significados, y de este modo sacar provecho de la potencialidad colectiva de las experiencias individuales y el transfondo cultural de los aprendices.
En este sentido, Sorensen plantea la construcción del aprendizaje colaborativo como un desafío para docentes y diseñadores pedagógicos, orientando su foco de análisis a las comunidades de práctica en línea señaladas por Wenger como solución para la gestión del proceso de E-A. Aquí surgen algunos elementos destacables para la investigación y el diseño: observar el aprendizaje como un proceso de participación, interacción e identidad -intersección de lo individual y lo social, así como la gestión del conocimiento a través de la práctica y la negociación de significado compartidas.
Si bien el artículo destaca -a partir del enfoque teórico señalado anteriormente- la relevancia de la identificación y distribución de los roles de los participantes (profesor/tutor y aprendices) en estas comunidades de práctica en línea, y señala a grandes rasgos el modelo PANEL para desarrollar este proceso, queda a mi juicio pendiente una bajada práctica en cómo realmente gestionar esta asignación de roles (por ejemplo a nivel de monitoreo, evaluación y así darle continuidad). Vale decir, cómo en la práctica virtual es posible lograr efectivamente y mantener esta participación, interacción, identidad, compromiso y negociación de significados, necesarias para la presencia en línea y la construcción del aprendizaje individual-colectivo. En definitiva, creo que lo expuesto deja claro a nivel teórico en qué debemos enfocarnos y trabajar, pero no así a nivel práctico, el “cómo”, que es lo pendiente y que la misma autora señala.
¿Cómo aseguramos entonces la participación y la interacción en la actividad pedagógica?
A primera vista, es posible reconocer la necesidad de diseñar e ir retroalimentando constantemente en la práctica, a través del uso, de la actividad misma, los siguientes elementos:
- Estrategias de aprendizaje
- Actividades y modos de interacción
- Herramientas a utilizar
- Rol del tutor
- Rol del estudiante
- Normas (ver este interesante artículo)
- Métodos e instancias evaluativas (formativa y sumativa).
A lo largo de este blog, reflexionaremos sobre estas variables desde el enfoque sociocultural, para ir sistematizando los factores determinantes en el desarrollo y funcionamiento exitoso de esta modalidad educativa. Aquí os dejo un interesante y breve enlace sobre el tema.

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Del qué al quién y cómo enseñar

El enfoque sociocultural en el diseño pedagógico actual

Las tecnologías de información y comunicación (TIC) no aseguran calidad educativa por sí mismas. Sin embargo, es indudable que constituyen beneficiosos soportes para generar entornos propicios para el logro de este fin.
Los blogs, las redes sociales, las comunidades virtuales por ejemplo, permiten nuevas formas de representación, comunicación e interacción, por lo tanto nuevos modos de relacionarse (con otros y con el mundo) y por tanto de aprender.Sin embargo, ¿cómo se enseña y se aprende en estos nuevos ambientes formativos mediados por las tecnologías de información y comunicación? ¿Qué elementos son necesarios  para llevar a cabo con éxito el proceso de enseñanza y aprendizaje en este nuevo contexto impulsado por la sociedad de la información?
Siguiendo los planteamientos de Javier Onrubia en “Aprender y Enseñar en entornos virtuales: actividad conjunta, ayuda pedagógica y construcción del conocimiento”, el autor señala la necesidad de articular la relación estudiante-profesor-contenidos -sin perder de vista el contexto y las situaciones de prácticas y uso- en el establecimiento del diseño de objetos y entornos de aprendizaje, y de este modo alcanzar una efectividad y calidad en el proceso educativo virtual. Es lo que denomina la actividad conjunta.
Sin embargo, tal como lo señala Onrubia, deberá analizarse en conjunto con el uso que se da de éste, lo que  supone un monitoreo constante de la relación existente entre la conceptualización, modelamiento,  implementación y aplicación de los enfoques, metodologías y recursos.
Para el autor lo central refiere a “lo que los participantes realmente acaban haciendo en el proceso de desarrollo de ese diseño y en el uso concreto y situado de las herramientas, materiales y recursos que el diseño provee.” .
En relación con esto, Alburqueque y Peralta en “Comunidades virtuales de aprendizaje: el punto de vista de los participantes” analizan una experiencia de enseñanza y aprendizaje organizada bajo la forma de una Comunidad Virtual de Aprendizaje (CVA) desde la visión de los propios estudiantes, participantes de esta CVA. En este estudio, los autores logran aproximarse a planteamientos relativos a cómo funciona una CVA, cuáles son los factores determinantes de su funcionamiento y cómo debiera desarrollarse el currículum de una comunidad de estas características.
A mi parecer lo que expuesto por estos autores, constituye un aporte metodológico a la investigación y diseño del proceso de E-A actual, en el sentido que el análisis ahi expuesto permite delimitar y/u orientar modelos efectivos para la creación y el desarrollo de una CVA, y por qué no extenderse a otro tipos de entornos mediados por tecnologías.

En este contexto, se releva la importancia de la acción/uso/actividad, donde se comparten las experiencias y donde ocurre la (re) interpretación, la negociación de significados, la producción dinámica y flexible de sentido. Es ahí donde ocurre la comprensión y por tanto el aprendizaje.

El modelo pedagógico por tanto se basa en la experiencia, lo cual implica contacto y comunicación, y por tanto la interacción con otros participantes y contextos. De ahí la importancia de la presencia y de los roles de los participantes.

En este sentido, un diseño pedagógico actual, no sólo debe considerar qué se pretende enseñar, sino que no puede perder de vista el a quién y el cómo. Y aquí es donde observo el valor/utilidad del estudio presentado en esta lectura, ya que a partir de los mismos participantes de una CVA (de aquellos que estuvieron presentes, actuando/interactuando, desde la experiencia) es posible dar cuenta de los elementos centrales, de los realizados con éxito o no, de los que deben ser abordados en la fase de diseño, y sobre los cuales se debe guardar especial cuidado al momento de su implementación y uso.

Más allá de los contenidos, el proceso de E-A actual debe pensarse a partir de los sujetos usuarios participantes del entorno, y del cómo asegurar actividades acordes a sus necesidades particulares, grupales y sociales, que remitan permanentemente a la experiencia, para la adquisición de sentido, y por tanto la internalización de nuevos conocimientos, hábitos y prácticas….por tanto aprender.
Para definir un diseño pedagógico que asegure las características recién planteadas, se debe partir de lineamientos teóricos que enmarquen y fundamenten las decisiones y orientaciones del diseño. Si postulamos y defendemos el foco en la experiencia de los usuarios y su contexto (tanto de los individuos como de la situación/actividad), de la construcción del conocimiento en forma conjunta, del aprender haciendo, de la interacción con otros y con las herramientas, debemos partir de los supuestos y enfoques encarnados por las teorías constructivistas con perspectiva sociocultural.
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El enfoque sociocultural en el proceso de enseñanza y aprendizaje

Aproximarnos hoy en día al ámbito educativo requiere un análisis respecto de los elementos que entran en juego a la hora de generar y acceder al conocimiento. El enfoque sociocultural nos plantea una diversidad de modelos que integran además del individuo, su interacción con el medio, vale decir con los otros y las herramientas utilizadas (simbólicas como materiales).
Hoy en día, con la sociedad de la información, el conocimiento debiera considerar los sujetos, sus procesos mentales y el bagaje social y cultural en el que se desarrollan sus actividades, ya que como comentabamos anteriormente, la disposición y forma de conocer (o producir conocimiento) se ve condicionada por estas variables contextuales. Nuestros hábitos y prácticas se incorporan y desarrollan a partir de lo que es ordinario, común, compartido, arraigado en nuestro entorno próximo, cotidiano, familiar…dentro de nuestra cultura. Estos patrones (actitudes, valores, normas, concepciones y representaciones, organización) intervienen/condicionan nuestro pensar y actuar, y por tanto debieran considerarse en la reflexión de cómo aprendemos y por tanto enseñamos (y vice-versa) en la actualidad.
La producción de nuevos conocimientos deberá entonces  integrar estos factores socioculturales para que se transforme en aprendizaje. El conocimiento al ser visto como una construcción de significado producto de la interacción y el intercambio entre individuos y a través de herramientas (materiales y culturales), supone nuevas formas de concebir y por tanto de aplicar y gestionar el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Dentro de este paradigma, surgen modelos teóricos que dan cuenta de este análisis y que entregan lineamientos para re-pensar los hábitos y prácticas en el ámbito educativo, sobre todo en un contexto donde los artefactos se diversifican periódicamente. Nos referimos a: a) Teoría de la acción situada; b) Teoría de la cognición situada; c) Teoría de la actividad; y d) Teoría de la construcción social del conocimiento; líneas que estudiaremos y presentaremos paso a paso en este blog.
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¿El conocimiento está en la mente o en el mundo?

Si bien este tipo de preguntas son las que se han planteado desde hace siglos, ¿es el huevo o la gallina?, ¿el individuo o la sociedad? y se remontan a cuestiones filosóficas sobre la forma en que se ha creado y se desarrolla el mundo, preguntamos aquí cómo se origina/construye el conocimiento sugiere detenernos y reflexionar respecto de los elementos que entran en juego a la hora de observar y presentarnos en el mundo.
Durante años nos hemos preguntado cómo conocemos y aprendemos…y así diversos enfoques teóricos han surgido como respuesta a estas interrogantes. Las perspectivas más actuales han centrado su atención en la carga histórica-social-cultural de cada individuo, presente en cualquier acción y por tanto en el acto de conocer y aprender. Poco a poco hemos ido pasando de una visión de adquisición de conocimiento hacia una de creación de conocimiento. Ya no  basta sólo con participar para acceder, reproducir, desarrollar conocimiento, sino que la sociedad del conocimiento y de la información nos ha llevado a entender y llevar el conocimiento como un proceso creativo tanto individual como (y sobre todo) colectivo, en el que estamos mediados a nivel semiótico como material [artefactos].  De este modo, como individuos y en tanto grupos, pensamos, aprendemos y conocemos por el mundo/en el mundo/a través del mundo. El conocimiento sin duda está en el mundo, en cada artefacto producido por el ser humano -“repositorios cultos”- y a su vez, este mundo sigue canalizando conocimiento ya que individuos y grupos descubren, idean, innovan, colaboran permanentemente. El proceso cognitivo humano es inherente, pero éste se produce en relación con el mundo, no ajeno a él. Ningún individuo puede despojarse de sus transfondo/herencia/contexto sociocultural, el cual a su vez determinará la forma en que se enfrentará al mundo, y por tanto actuará, conocerá, aprenderá…
En defintiva, pienso que el conocimiento es un proceso individual pero también colectivo… En todo proceso cognitivo, hay un mecanismo interno (aunque remita a un producto grupal) que se ve condicionado por lo colectivo y se puede desarrollar/incrementar en forma colectiva. Nuestra percepción y conocimiento o forma de enfrentarse/abrirse a él, depende entonces de nuestro contexto cultural, de nuestra historia, experiencia. Tenemos hábitos y prácticas que condicionan nuestra forma de conocer y aprender. Estas sin duda entran con otros hábitos y prácticas en lo colectivo. A su vez, en toda situación, podemos enfrentarnos a un momento/actividad de aprendizaje, se esté en forma individual o grupal, con su contexto, con ciertos medios, enmarcada por artefactos, que a su vez delimitan el entorno.
¿Dónde entonces está/se genera/y desarrolla el conocimento?
En la mente individual y colectiva, y por tanto también en el mundo. Es una actividad dialógica, recíproca que se retroalimenta y crea continuamente, y en donde por tanto no es posible obviar los transfondos sociales y culturales de aquellos que conocen y aprenden.
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Bienvenid@s!

Este blog, es una bitacora personal enmarcado en la asignatura “Líneas de investigación en entornos digitales de aprendizaje. Enfoques socioculturales” del Máster EAEDE de la UB. En éste encontrarán una reflexión y sistematización de los principales contenidos del curso, elementos que conducirán y servirán de apoyo para el análisis y diseño de una investigación a partir de la perspectiva sociocultural.

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